Finalmente se aprobó la subvención de 59.000 euros para la ejecución de obras de soterramiento de cables de media tensión en la Urbanización Valdelagua. A pesar de sus intentos, el PP no pudo evitar una decisión que en todo momento calificó de “electoral”. La negativa de la Junta Electoral a retirar del orden del día este punto dinamitó las posibilidades de la oposición. Aun quedaba una sorpresa: la abstención, dentro del Equipo de Gobierno, de la concejala Amalia Gutiérrez, lo que evidenció las fisuras dentro de la coalición gobernante ante la inminencia de las elecciones del 22-M.
Para comprender bien este Pleno, propio de la antesala de los comicios, hay que centrarse en las acusaciones cruzadas. Para el Partido Popular se trató de una maniobra del Ejecutivo para captar votos en Valdelagua. Este argumento fue rebatido en bloque por los concejales Rafael Mancheño, Carlos Archely, Begoña de Mingo y el propio alcalde, Jesús Sáinz. Con la aceitada coordinación con la que habitualmente enfrentan los Plenos, repartiéndose los roles, recurrieron a la dialéctica y al archivo para mostrar lo que a su entender son contradicciones del Partido Popular.
Rescataron subvenciones anteriores para justificar la actual. Alegaron que los vecinos del Valdelagua son iguales a los del resto del municipio. Esta frase, que simbolizaba el nudo gordiano del debate, después fue repetida por el PP, ya que debían evitar que quedara firme un mensaje que los hacía aparecer discriminando a los habitantes de esta urbanización.
Otro eje de la discusión fue la legitimidad del pedido de la subvención por parte de los propios vecinos. Mientras el PP aducía que había gran cantidad de vecinos en contra de la subvención, desde el Ejecutivo se contestaba que la propia Junta de Gobierno de la Comunidad de Vecinos había realizado la solicitud.
Desde el comienzo mismo de la sesión quedó patente el tono tenso de la misma. Los primeros chispazos surgieron cuando la concejala popular Cristina Aparicio, portavoz de su grupo, pidió que se explicara la “urgencia” de esta subvención. Para el alcalde estaba claro que se debía al “interés social”.
Aparicio insistió en mostrar la contradicción de este gasto frente a la delicada situación económica del Consistorio. Fue el turno del concejal Mancheño para contestar que por una “cuestión de seguridad” se debe afrontar este gasto de acuerdo a “informes técnicos” que aseguran que “el estado del cableado es deficiente por no decir que lamentable” y que se haría lo mismo en cualquier otra urbanización del pueblo en una situación análoga con el fin de “evitar un accidente”.
“A mi me da la sensación de que es decir que no porque es la Urbanización Valdelagua”, sentenció el concejal Archely, politizando la cuestión para después recurrir a su especialidad: recurrir a planos anteriores para justificar sus dichos. Fue así que puso como ejemplo en el pasado el Ayuntamiento intervino en obras similares con el fin de resguardar la seguridad de los vecinos.
Aparicio no quiso dejar sin contestar las palabras de Archely. “Nosotros no tenemos nada en contra de la Urbanización Valdelagua”, le respondió. Y aprovechó su turno para incidir sobre un aspecto que no había surgido hasta ese momento. Se preguntó porqué se hace caso a un informe técnico de dos arquitectos consultados por la propia urbanización y no a los técnicos del Ayuntamiento, para mayor imparcialidad.
Otra de las críticas esgrimidas por el PP, y que habían sido manifestadas en el reclamo a la Junta Electoral, era que el proceso no había sido abierto a otras urbanizaciones. Ese argumento pareció darle alas al alcalde, quien aseguró que la normativa, según sus palabras, estipula que “cualquier urbanización” tiene “derecho a que este Pleno dictamine sobre la conveniencia o no de esa subvención”. También se defendió de las críticas sobre utilizar esta subvención para captar votos en Valdelagua, utilizando el mismo argumento contra la oposición. “Están intentando hacer electoralismo justamente con las demás urbanizaciones”, respondió Sáinz al Grupo Popular.
No sólo Aparicio habló por parte del PP. El concejal Juan Figueroa consideró que no se puede ser “juez y parte”. Criticó así que el Ayuntamiento de por bueno un informe técnico presentado por las mismas personas que piden la subvención, es decir la Urbanización Valdelagua.
El alcalde, con la intención de dar por finalizado el asunto, volvió a ampararse en la normativa y en las bases de la subvención. Y aprovechó para dirigirse con vehemencia al PP: “No van a impedir que aprobemos esta subvención”.
Finalmente la votación arrojó seis votos a favor (Sáinz, de Mingo, Ruiz, Archely, Mancheño y Ampudia), cinco en contra (Aparicio, Figueroa, Moreno –que asumió ayer mismo como concejal-, Fernández Velasco y Fernández Baldasano) y la sorpresiva abstención de Amalia Gutiérrez.
