El punto más importante del Pleno que se celebró el pasado viernes en el Ayuntamiento de San Agustín del Guadalix era la renuncia del ex alcalde José Luis Pérez Balsera, Sagrario Zapata y José Luis Cagide a sus actas de concejales. Durante más de una hora este tema fue la excusa perfecta para que gobierno y oposición se disparasen con la munición que tuvieran a su alcance. Un déjà vú de acusaciones y recriminaciones que vienen de plenos anteriores y posteriores a la moción de censura. Fuego cruzado.
La concejala popular Cristina Aparicio se encargó de difundir la versión institucional: sus tres ex compañeros renunciaron por cuestiones “personales”. Esta explicación podría haber derivado en un simple trámite administrativo para formalizar las renuncias de los tres ex ediles del Partido Popular, pero no. Estaba claro que el equipo de Gobierno tenía en la cabeza otra estrategia. Habían tragado mucho y querían que ese fuese el momento de sacarlo todo fuera.
El alcalde, Jesús Sainz, comenzó quejándose que en oportunidad de la moción de censura el Grupo Popular se refirió a él y a su grupo como “desalmados que en diez meses quieren arreglar sus propios asuntos”. Con ese recordatorio quedó claro por qué senderos iba a discurrir la velada. Haciendo uso de cierta ironía, consideró difícil que los tres hayan tenido “problemas personales” en el mismo momento. Pero no todo fue ataque, también intentó blindar a su grupo para el resto de la legislatura. “A partir de ahora nos se nos vuelva a llamar tránsfugas”, instó a la oposición.
Juan Figueroa (PP) tiró de la Real Academia para devolverle la ironía al primer edil. “En el diccionario pues no pone sus nombres pero la descripción de lo que ustedes han hecho, seguro”, disparó. Aprovechando el flanco abierto por la petición de Sáinz, que interpretó como un gesto de debilidad, el edil popular pasó al contraataque. “Sólo está definiendo lo que ustedes han hecho”, y agregó que la moción de censura “es un acto de transfuguismo” reconocido por el PP y el PSOE. “De los 17 casos que se dieron fue el único que se aprobó por unanimidad”, remarcó.
Begoña de Mingo (AISA) tenía una clara función dentro de la estrategia del Ejecutivo. Se iba ocupar de mostrar la buena aceptación de la moción. “Nos han parado para decirnos que hacíamos lo correcto”. También acusó. “Vinieron para servirse y cuando no pudieron se han marchado”, sentenció en lo que no alcanzó a ser una denuncia propiamente dicha.
Amalia Gutiérrez se congratuló de que Pérez Balsera esté ahora en el lugar “de donde nunca debió haber salido, en la calle”.
Rafael Mancheño (AES) se mostró muy medido en las formas como duro en el contenido: “Espero que el Partido Popular tenga la capacidad de reflexionar y nos presente un candidato y una dirección de partido más acorde a lo que este pueblo necesita”.
Acto seguido Figueroa, escenificando la unidad de partido, agradeció a los tres ex concejales “por el gran esfuerzo y la dedicación que han tenido en estos cargos de gobierno y en su labor de oposición y en su labor dentro del partido”. Y además dio su versión sobre la andanada de críticas que estaba recibiendo su formación: “Están tratando de usar esta situación para justificar lo que a mi juicio es absolutamente injustificable”.
Abundando en su tesis defendió que “cada cuatro años tenemos la posibilidad de elegir a nuestros políticos depositando el voto en las urnas” contraponiendo su opinión a la de que “eligen los concejales y no el pueblo”. A modo de advertencia criticó que desde el Ejecutivo local puedan “creerse en propiedad de los votos y más en este pueblo”, refiriéndose a los concejales que alguna vez militaron en el PP. “A lo mejor algunos de estos señores se piensan que los votaron a ellos y sin duda no los votaron a ellos igual que no me votaron a mi, votaron al Partido Popular”.
El alcalde volvió a recurrir a la ironía para decirles a Aparicio y Figueroa que el problema era que no tenían “un espejo para verse retratados, para ver como empezó este mandato y como esta acabando ahora el Grupo Popular”. Levantando el tono unos decibelios instó a Figueroa, candidato a alcalde “aunque no quiera” –según remarcó Sáinz-, a prometer “que no va a volver a pasar que a los ciudadanos no se les reciba, que a la oposición no se le de ni la más minima participación, que los plenos van a ser a las 9 de la mañana para que no venga nadie”.
Cuando parecía que ya no había más leña para echar al fuego, Mancheño tenía un golpe de efecto guardado. Le solicitó a Figueroa “que le pida a Pérez Balsera que devuelva los 3.000 euros” de una demanda iniciada por éste y desestimada en sede judicial. Pero no era ese el único naipe en la manga, también dejó un recado para la señora Zapata: “Que reintegre la parte que le quede por devolver del anticipo” que pidió. “Los ciudadanos de este municipio ninguno viene a pedir un crédito sin intereses”, deslizó el edil de AES, en otro de los momentos irónicos del Pleno.
Por su parte Aparicio recogió el guante sobre las acusaciones de que hubo promesas no cumplidas por el PP. “Era un proyecto para cuatro años, no tres”, concluyó asegurando que por culpa de la moción algunas de las propuestas populares no pudieron llevarse a cabo. Y el tema de las renuncias, ya por suerte, no dio para más.
