La situación del Ayuntamiento no está como debiera. Y no es una apreciación antojadiza, es simplemente lo que evidencian cuatro cuestiones que afloraron en el último pleno. Se viene una subida de impuestos. El Consistorio aumentó el plazo de pago a proveedores de40 a90 días, concertó una línea de crédito por medio millón de euros y está recortando gastos de donde puede.
Todos estos temas salieron a la luz cuando el concejal de Hacienda, Joaquín Aspiroz, explicaba que está trabajando en un nuevo plan económico financiero para poder elaborar nuevos presupuestos. “No vamos a poder hacer un presupuesto nuevo si no presentamos un plan económico financiero”, argumentó.
El Ejecutivo se comprometió a articular algún mecanismo para que la oposición pueda aportar ideas de cara a los nuevos presupuestos. No está claro cuál será el mecanismo ni cuán permeable será el Equipo de Gobierno a las propuestas de los otros grupos municipales, sobre todo teniendo en cuenta las premisas develadas por Aspiroz.
“Ese presupuesto y ese plan pasa por dos vías”, explicó. Una es la “reducción de los gastos”. La otra vía despertó las quejas del publico presente como era de esperar: “Este concejal y esta corporación vamos a tomar decisiones de cambio de modelo totalmente novedosas que va a suponer, en algunos casos, el incremento de impuestos”.
Como si estas dos decisiones no fueran suficientes para pintar la cruda realidad de las cuentas municipales, Aspiroz también informó que se ha estirado el plazo de pago de proveedores. Se pasó de40 a90 días aproximadamente.
El titular de la cartera de Hacienda también confirmó que el Ayuntamiento ha acordado recientemente una línea de crédito con una entidad bancaria por 500.000 euros. Cabe recordar que durante toda la campaña previa al 22-M Figueroa acusó al anterior Gobierno de solicitar 3 millones de euros a los bancos, cosa que el ex alcalde Sáinz negó en reiteradas oportunidades.
Parece que todas las explicaciones dadas por Aspiroz no fueron suficientes, ya que la concejala de AISA María Dolores Ortega, esperó el turno de preguntas para quitarse cualquier duda. Para ello, fue de lo general a lo particular. Apeló a la ironía, por lo que Aspiroz elegantemente le pagó con la misma moneda. No fue un cruce de alto valor dialéctico pero generó más de una risa entre los presentes, cosa que siempre se agradece después de más de cuatro horas de debate.
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